Jesús María Aguirre
SUMARIO
Las siguientes notas se han redactado con el propósito de facilitar la inteligibilidad de la encíclica en el mundo de los profesionales de la comunicación social y afines, así como de la educación y la cultura.
¿Reciclaje o novedad?
¿Para qué una encíclclica más cuando aún no se han digerido las del papa Francisco Laudato sí y Fratelli tuti? Cuando sus mensajes aún no han permeado al pueblo cristiano y menos a la humanidad, ¿qué novedades justifican la presentación de esta nueva carta?
Como fuera del mundo cultural católico el lenguaje eclesiástico es bastante hermético y además muchos de los documentos clasificados como encíclicas suelen ser nombrados en latín, la distancia comunicacional para la mayoría del mundo, a pesar de todas las traducciones a lenguas vernáculas, es muy alta.
Si a ello añadimos que la lecturabilidad de un texto escrito con unas cien páginas, se eleva al rango de los ensayos académicos. Si consideramos su vocabulario, sintaxis, proxémica y los pretextos/contextos, veremos que corresponden a las élites intelectuales occidentales; de ahí, pues, que el éxito de la comunicación, como diría Luhmann, es improbable; y en una cultura de la rapidez y de la sobreexposición audiovisual, el documento se convierte, pragmáticamente, en una fuente de consulta y/o estudio entre los seminaristas, los obispos, el clero, y los expertos interesados en el pensamiento de la Iglesia católica romana.
La encíclica plantea, pues, en primer lugar, los mismos problemas de accesibilidad, que ha tenido el periodismo científico, desde el siglo XIX (divulgación, rewriting, canalización múltiple…), además de la nubosidad secularizante del mundo cultural.
Ahora bien, el cambio de contexto con la irrupción de las novedades del siglo XXI, ahora ya en fase de consolidación, son las que convocan a la redacción de esta carta.
Contexto de la encíclica
En un artículo titulado “De León a León”, Ismael Pérez Vigil nos recuerda que la nueva encíclica finaliza el recorrido del largo camino de 135 años desde la encíclica Rerum novarum de León XIII, para llegar a León XIV, quien en Magnifica humanitas, del 15 de mayo de 2026, sistematiza en un capítulo específico, el segundo, los fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Así como el primero abordó los retos sociales del nuevo siglo XX, el segundo se enfrenta a los dilemas del siglo XXI, planteados por el desarrollo de la inteligencia artificial; pero, situándose también en los nuevos temas en el horizonte del enriquecimiento de la dignidad humana, trabajo y bien común que vienen desde Rerum novarum (1).
Si en tiempos de León XIII la revolución científico tecnológica e industrial conmocionó el mundo de las creencias católicas y perturbó la estructura social con los estallidos revolucionarios, basados en la lucha de clases, ahora las últimas innovaciones de las TIC, la cibercultura y los amos de la inteligencia artificial, acompañados de una ideología transhumanista, ponen en riesgo las raíces y fundamentos de la concepción cristiana de la dignidad humana. [Continúa leyendo…].







