Meta está probando las Notas de la Comunidad en 16 países de la región. Los verificadores dicen que ese sistema podría reemplazarlos y dejar sin verificar desinformaciones virales.
En Argentina, Colombia y México, investigaciones periodísticas han descubierto redes que utilizan Facebook y otras plataformas para fabricar contenido político, disfrazar propagandas de noticias y gastar grandes cantidades de dinero para hacerlas llegar a millones de personas.
En Argentina, medios de comunicación ficticios compraron anuncios en Facebook para promover a candidatos a la alcaldía de Buenos Aires. En Colombia, videos generados con IA mostraron al candidato presidencial Iván Cepeda haciendo declaraciones polémicas. Y en México, una red de cuentas de Facebook se hizo pasar por medios locales para impulsar a la ahora presidenta Claudia Sheinbaum.
Hasta hace poco, Meta, la empresa matriz de Facebook, dependía de organizaciones profesionales de verificación de datos para identificar y señalar contenido potencialmente engañoso. Pero en septiembre, la empresa puso en marcha, en etapa de pruebas, un nuevo sistema en América Latina: las Notas de la Comunidad, en el que son los usuarios —no verificadores profesionales— quienes colaboran para agregar contexto a publicaciones posiblemente engañosas.
Para los verificadores de la región, las Notas de la Comunidad podrían marcar un nuevo punto de inflexión en su relación con las plataformas de tecnología, la cual, dicen, se ha deteriorado en gran parte gracias al impacto que han tenido los cambios políticos en Estados Unidos durante la última década sobre las compañías de tecnología basadas en ese país. Advierten que el nuevo sistema podría permitir que la desinformación se propague más rápido o, sencillamente, nunca sea verificada.
“Si reemplazan a los chequeadores por las Notas de la Comunidad, el miedo es que circule muchísima más desinformación”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Olivia Sohr, coordinadora de LatamChequea, una red de verificadores integrada por 47 organizaciones de América Latina. “Las Notas de la Comunidad no tienen ni la rapidez ni un sistema para poder responder a muchas de las desinformaciones más críticas”.
Meta está probando las Notas de la Comunidad en 16 países de América Latina, mientras mantiene temporalmente su Programa de Verificación de Datos Independiente, que comenzó en 2016. Sin embargo, la empresa prevé que las Notas de la Comunidad se conviertan eventualmente en el estándar también en la región, como ya ocurrió en Estados Unidos en 2025.
LJR buscó la postura de Meta sobre las preocupaciones de los fact-checkers, pero la empresa se limitó a sugerir consultar su comunicado.
En el nuevo sistema de Meta, las notas solo se publican cuando colaboradores que suelen discrepar entre sí alcanzan un consenso. Los verificadores dicen que esto puede resultar en que los temas más polarizados —precisamente aquellos donde puede haber mayor necesidad de contexto— sean los que menos notas reciban.
“A la verdad no se llega necesariamente por consenso, los hechos no son por consenso”, dijo Sohr.
Un estudio de la ONG Center for Countering Digital Hate mostró que 74% de notas de la comunidad propuestas para una muestra de publicaciones engañosas en X sobre las elecciones de Estados Unidos en 2024 no fueron visibles para todos los usuarios. Mientras tanto, un estudio del Instituto Democracia Digital de las Américas encontró que transcurren, en promedio, 14 días desde que una nota es propuesta hasta que se publica.
Sohr reconoció que la verificación profesional tampoco es inmediata, pero dijo que suele ser más ágil.
“Perfectamente podrían ser sistemas complementarios”, dijo Sohr. “Uno hecho por chequeadores profesionales que actúan de manera rápida en los casos más críticos, o en las desinformaciones más virales. Y otro sistema que aprovecha el tiempo y la voluntad de grupos enormes de personas que quieren contribuir a mejorar ese ecosistema”.
El aliado incómodo
Liliana Elósegui, directora editorial de la organización mexicana de fact-checking Verificado MX, dijo que hace cerca de una década su redacción tenía contacto directo con los equipos en México de Facebook y Twitter (hoy X), que introdujo sus notas de comunidad en 2021 bajo el nombre Birdwatch. Con ambas empresas, agregó, realizaron importantes colaboraciones de verificación en procesos electorales.
Verificado MX incluso tuvo acceso a CrowdTangle, herramienta de Meta para rastrear contenidos y tendencias desinformantes que fue reemplazada en 2024 por la Meta Content Library, que es de acceso más restringido, según periodistas.
Pero hoy, dijo Elósegui, esa cercanía ya no existe.
“Ya no hay con quién hablar en México para tener una relación directa”, dijo Elósegui a LJR. “[Las plataformas] están tomando unas decisiones muy complejas que no están a favor de las audiencias, no están a favor de la comunidad”.
Elósegui atribuye ese viraje de actitud a los cambios políticos en Estados Unidos, donde las principales empresas tecnológicas se han alineado al discurso de la Casa Blanca.
No obstante, para Sohr la relación con las tecnológicas siempre ha sido tensa, ya que, dijo, la desinformación ha circulado ampliamente a través de las plataformas digitales.
“El problema surge por algoritmos de difusión que permiten que la desinformación prospere y circule”, dijo Sohr. “Pero a la vez sabemos que en alianza con las plataformas tenemos mucho más chances de ser efectivos en nuestros intentos de moderar la desinformación o de mitigar sus impactos”.
El Programa de Verificación de Datos Independiente también representaba una fuente de ingresos para las organizaciones participantes. Meta los retribuye por los artículos de verificación vinculados a publicaciones específicas con contenido potencialmente engañoso en sus plataformas.
Polarización y persecución: el desafío en América Latina
Un Consejo Asesor de Meta cuestionó en marzo de 2026 la capacidad de las Notas de la Comunidad para combatir la desinformación y alertó que, en regímenes represivos, contextos electorales o situaciones de crisis, podrían representar “riesgos significativos para los derechos humanos”.
En Venezuela, donde verificadores han documentado el uso de granjas de bots para propagar la agenda del gobierno, las Notas de la Comunidad podrían convertirse en otra herramienta de manipulación de la información, dijo Ana Carolina Griffin, coordinadora de Cocuyo Chequea, la verificadora del medio Efecto Cocuyo.
La periodista advirtió que si Meta no tiene claridad sobre quiénes son los usuarios que verifican, la estrategia podría impulsar información sesgada.
“Seguramente hay ciudadanos que lo van a hacer incluso quizá mejor que los portales de verificación”, dijo Griffin a LJR. “Pero yo creo que poner la responsabilidad de un sello verificador en alguien que no esté institucionalizado es un poquito riesgoso”.
Meta sólo ha indicado que las personas elegibles para participar deben ser mayores de edad, tener una cuenta de al menos seis meses sin infracciones y contar con teléfono verificado o autenticación de dos pasos. La empresa también aseguró que su plataforma cuenta con sistemas para detectar manipulación, coordinación y comportamientos inauténticos.
Elósegui, por su parte, mostró preocupación de que los sesgos cognitivos y las filiaciones políticas de los usuarios participantes podrían influir en los resultados.
“Sí creo que esto requiere mucha más profesionalización, mucho más estudio”, dijo. “Si ya la tenemos complicada, porque la verdad es que el entorno de Meta no es muy favorable para la información factual, esto va a sumar capas de de complejidad”.
Meta indicó que las notas no serán visibles durante esta etapa y que la migración será gradual y dependerá de los resultados en cada país.







