Amado Fuguet V.
SUMARIO
En un entorno global y local caracterizado por la incertidumbre, la volatilidad y la complejidad, donde en la gestión de riesgos y crisis prevalece la actuación reactiva y la improvisación, la estrategia comunicacional de las instituciones y la sociedad tiene como desafío fomentar una cultura preventiva. Para lograrlo, la gestión del cambio para modificar comportamientos e instalar procesos que preparen a la gente y a las organizaciones para evitar, mitigar y afrontar amenazas y superar vulnerabilidades es una responsabilidad ética que los líderes y los encargados de comunicación deben impulsar. No solo se trata de proteger reputación, sino la calidad de vida de las personas y el ambiente.
Introducción
Las organizaciones y sociedades, nacional e internacionalmente, conviven en un entorno compartido cada vez más complejo que afecta su propósito, visión, misión y objetivos estratégicos. Afrontan un panorama de múltiples riesgos que van desde lo económico, político y social, pasando por lo tecnológico, lo regulatorio y lo mediático, hasta llegar a lo ambiental y sanitario.
El Foro Económico Mundial (WEF) utiliza en la Encuesta anual de percepción de riesgos globales (GRPS) una metodología de cinco niveles de riesgos como escenarios:
• Tormentoso: se anticipa un periodo con riesgos catastróficos globales de alto impacto y probable ocurrencia.
• Turbulento: describe un escenario de convulsiones y volatilidad, con riesgo elevado de catástrofes globales, aunque no tan extendido como en el nivel “tormentoso”.
• Inestable: refleja un mundo con cierta inestabilidad estructural, con posibilidades moderadas de catástrofes globales, con episodios momentáneos o parciales.
• Estable: denota un escenario de relativa cohesión, con perturbaciones o disrupciones aisladas, pero riesgo bajo de catástrofes globales.
• Tranquilo: corresponde a un entorno donde el riesgo de catástrofes globales es prácticamente insignificante, la estabilidad es lo que resalta y la previsibilidad es relativamente clara.
Según esta encuesta realizada por WEF para su última edición (2026), la suma de “Tormentoso” y “Turbulento” supera el 50 % como perspectiva para 2026 y 2027, pero si se agrega la categoría “Inestable”, la cifra llega al 90 %. En contraste, los escenarios “Estable” y “Tranquilo”, entre ambos, apenas alcanzan el 10 %.
Destacan los tipos de riesgo más importantes en el marco de dos años: confrontación geoeconómica, desinformación por tecnologías, polarización social, fenómenos meteorológicos, conflictos armados, desigualdad, derechos humanos y políticos, contaminación ambiental y migraciones. A largo plazo (diez años), destacan los riesgos ambientales y los tecnológicos (especialmente relacionados con la inteligencia artificial). [Continúa leyendo…].








