Desde 2018, en el Instituto de Investigación de la Información y la Comunicación (IDICI) de la Universidad Católica Andrés Bello nos hemos preocupado por hacer visible la investigación en comunicación a través de sus líneas de trabajo. Nos anima esta convicción: la razón de ser de un instituto dedicado a estudiar la comunicación y la cultura es socializar el conocimiento. Investigar supone producir saberes, pero también ponerlos en circulación, propiciar su discusión y convertirlos en recursos para comprender e intervenir responsablemente en la sociedad. No se trata de publicar para engrosar un catálogo, sino de ofrecer materiales de apoyo que acompañen a profesores y estudiantes para que articulen la reflexión con la práctica.
A esta orientación responde El oficio de investigar. Profundidad y deontología periodística ante los nuevos desafíos, coordinado por Johanna Pérez Daza y León Hernández, profesores adscritos al IDICI, editado por abediciones UCAB, en 2026. El volumen reúne aproximaciones conceptuales, experiencias profesionales y una sección dirigida a estudiantes. Su propuesta es pertinente para las asignaturas Deontología e Investigación Periodística, porque muestra que aprender a investigar exige, al mismo tiempo, aprender a decidir con responsabilidad.
Investigar y responder por lo investigado
Johanna Pérez Daza inicia el debate con una revisión de los fundamentos conceptuales y los procedimientos del periodismo de investigación. Su capítulo explica cómo una inquietud se transforma en un relato respaldado por evidencias y destaca que la profundidad requiere tiempo, planificación, contraste y apertura para reconsiderar los conocimientos previos. La autora señala: “Hay que probar y adecuar, experimentar y ajustar. No debe confundirse a quienes se dedican al periodismo de investigación con héroes o mártires, ellos son profesionales curiosos, acuciosos y comprometidos, muchas veces perseguidos y presionados que deben sortear obstáculos y limitaciones de diversa índole sin claudicar en su deber de servicio público, vocación ciudadana y defensa de la democracia y las libertades fundamentales, especialmente al derecho a informar y estar informados”.
León Hernández, por su parte, examina los deberes profesionales frente a los desafíos contemporáneos. Distingue ética, moral y deontología, y recupera principios como la veracidad, la independencia, la privacidad, el secreto profesional y la rectificación. Su contribución invita a discutir situaciones y responsabilidades, antes que a memorizar códigos. Señala el autor una idea clave sobre la inteligencia artificial en el oficio de investigar: “El juicio sobre la inteligencia artificial en el periodismo de investigación es claro: se trata de un multiplicador de capacidades, no de un sustituto del juicio humano. La eficiencia que aportan los algoritmos jamás podrá reemplazar la empatía, el contexto histórico y la valentía moral que requiere una investigación que desafía al poder”.
Las experiencias también enseñan
La segunda parte desplaza la mirada hacia el trabajo concreto de los equipos periodísticos. Paula Andrea Jiménez y Rosalinda Hernández realizan un reportaje de investigación periodística que busca denunciar la violencia sistemática y el olvido institucional que sufren los menores venezolanos refugiados en Colombia. Las autoras indican que el proyecto se basa en dos componentes esenciales:
- La producción de contenidos periodísticos e informativos.
- La sensibilización de audiencias en medio de la coyuntura migratoria en América Latina y el Caribe, en donde confluyen diversos patrones de desplazamiento, elevadas necesidades de atención humanitaria y protección internacional, persisten las barreras de integración socioeconómica, la restricción y retroceso en las multiplicidad de mecanismos de regulación temporal, inadmisiones o demoras en los procesos de solicitud de refugios, ausencia de corredores humanitarios o rutas migratorias seguras y al mismo tiempo el aumento y expansión de las narrativas antiinmigrantes en la esfera digital, pero alentadas también por funcionarios públicos electos o designados.
Mariengracia Chirinos examina el trabajo de la mesa editorial de Prodavinci, caracterizado por la integración del análisis sustentado en evidencias, el conocimiento especializado y el esmero narrativo. Su aporte muestra que los datos cobran relevancia cuando ayudan a comprender los problemas públicos y sus repercusiones en la vida cotidiana. Chirinos destaca: “El método editorial que construyó Prodavinci con un reducido, comprometido y experimentado equipo de redacción también lo pusieron al servicio abierto del periodismo venezolano a través de proyectos y experiencias colaborativas que permitieron el acompañamiento y mentoría editorial de periodistas, fotógrafos y especialistas de otras disciplinas que también querían explorar y mejorar sus habilidades periodísticas junto al equipo de esta revista digital”.
Por su parte, Ysabel Viloria sostiene que el periodismo de investigación atraviesa un cambio ético y tecnológico impulsado por la integración de la Inteligencia Artificial y la necesidad de superar la saturación informativa. A partir de una publicación de Medianálisis sobre la crisis ambiental en Venezuela, el texto posiciona la deontología y el trabajo colaborativo transnacional como ejes fundamentales para restituir el derecho a la verdad y la memoria histórica de las comunidades afectadas. Para Viloria: “Hoy más que nunca cobra vigencia la perspectiva deontológica, y una constante actualización del género que implica un compromiso irrenunciable con la verdad fáctica, y además con la responsabilidad social. La tarea, entonces, va mucho más allá de exponer el dato; en un mundo de hiperconexión se debe contextualizar la información para que el ciudadano pueda comprender las dimensiones de problemas estructurales, como la corrupción o, en este caso específico, el ecocidio”.
Un libro para trabajar en el aula
El cierre, a cargo de Jesús Lovera Torres y Gustavo Hernández Díaz, reúne preguntas y respuestas básicas para estudiantes a través de esta idea fuerza: “El periodismo de investigación, como subdisciplina del periodismo, se entiende como una labor analítica responsable y orientadora de ciudadanía, dedicada a develar hechos que grupos de poder intentan mantener ocultos. Su propósito es denunciar irregularidades y fortalecer la democracia comunicacional a través de un tratamiento riguroso de la información, libre de intereses particulares y crematísticos. En el ámbito de la Comunicación Social, esta disciplina es fundamental para formar profesionales con capacidad de cuestionar, proponer soluciones y contrastar fuentes con exactitud”.
En suma: una democracia requiere de periodismo de investigación ya que fortalece los sistemas de fiscalización del poder, genera reputación y confianza, proporciona conocimiento a la sociedad y garantiza el debate sobre temas de interés colectivo. Felicitaciones a los autores de este libro.







