León Hernández
SUMARIO
Este corto artículo nos refiere cómo debe de ser el periodismo en los tiempos que corren hoy en el país: tiempos de “transición” en los que se aspira a transformar a Venezuela en una democracia en donde el ciudadano necesita, con urgencia, hacer uso del derecho que él tiene a ser informado a través de un periodismo ejercido con libertad y responsabilidad.
En Venezuela ha habido procesos históricos de transición política en los cuales la comunicación ha jugado un papel fundamental.
En el libro Más de 100 años de silencio, la censura en la Venezuela de los siglos XX y XXI, publicado por abediciones en 2024, quien suscribe describe algunos momentos de transición en los cuales los comunicadores de diversas instancias temporales tomaron una serie de decisiones conjuntas para dar viabilidad a la nueva fase política que se avecinaba en el país. El silencio fue parte del repertorio.
Citemos algunos ejemplos. Cuando muere Simón Bolívar, la noticia no llegó rápidamente al país. La muerte del Libertador no se conoce en Venezuela el 17 de diciembre de 1830. Ni siquiera se conoció en lo que quedaba de 1830. Trasciende la información en los medios el 4 de febrero de 1831, casi dos meses después. Se esperaba que no se extrañara a quien por la élite en el poder era considerado un dictador depuesto, que tenía un sueño distinto a la República separada.
En la Venezuela post-Juan Vicente Gómez, Isaías Medina Angarita es comisionado por Eleazar López Contreras para sacar del país a toda la familia del Benemérito. Es una misión secreta que no aparece en los medios. Así se evitaba cualquier atisbo o pretensión contraria al deseo de que ninguno de su familia fuese su sucesor.
En la Venezuela posterior al 23 de Enero de 1958, todos los temas eran permitidos en la prensa, salvo aquellos que hablaran bien de la gestión de Marcos Pérez Jiménez.
En el país de finales de los 90, que va gestando el advenimiento de Hugo Chávez al poder, no se hablaba mucho de las virtudes del Pacto de Punto Fijo. Se publicaba mucho sobre un sistema corrupto que había generado una crisis moral, al punto de que una clase media, más que el sector popular, vota por el triunfo del outsider militar que no mostraba aún si realmente era de derecha o de izquierda.
En el momento actual del país ocurre un proceso conducente, al menos en lo deseable, a una transición democrática. Vuelven a surgir dudas sobre cómo debería ser el periodismo.
El periodismo de transición no es muy diferente al habitual. El periodista debe seguir siendo un perro guardián de la democracia. ¿Pero qué significa ser un perro guardián de la democracia? Protegerla y si aún no hay sistema con democracia plena, apuntar a lo que haga falta para alcanzarlo, produciendo contenidos con pluralidad de voces y siendo portavoz de aquellos que aún no puedan expresarse. Es decir, levantando la bandera de los derechos de todas las partes, especialmente de aquellos que aún no han sido tomados en cuenta como parte del proceso de transición, evitando que haya excluidos en esa transición.
Un periodismo en un momento de transición debe seguir siendo crítico. Esto es, por supuesto, validar los progresos, cambios y mejoras, pero siempre con la vista en lo que aún debe ser atendido como problema a resolver, sin complacencias, sin conformismos y sin triunfalismos. [Continúa leyendo…]








