Marcelino Bisbal
SUMARIO
El artículo nos ofrece un rápido y esquemático repaso sobre lo que ha sido la libertad de expresión en la Venezuela del llamado socialismo del siglo XXI. El objetivo final del texto es ofrecer todo un conjunto de medidas de políticas públicas para el sector de las comunicaciones en un momento en que el país aspira a un proceso de verdadera y genuina democratización.
I
Sobre la libertad de expresión y sus desafíos en la Venezuela presente
En Venezuela se puede hacer
periodismo sin temor a represalias en esta “nueva etapa”. Creo que es fundamental
el trabajo de todo el periodismo, del periodismo
independiente principalmente. Lo que la presidenta Delcy Rodríguez
ha definido como un nuevo momento político
es una oportunidad también para pintar la cancha
y para que ustedes (los periodistas)
puedan difundir de manera libre
el fruto de su trabajo y nosotros hacer el nuestro […] cualquiera sea
la posición frente a los medios y periodistas, debe respetar la libertad de expresión.
(Jorge Rodríguez presidente de la Asamblea Nacional.
Entrevista con el periodista Luis Olavarrieta el 2 de marzo de 2026)
Veamos si es cierto lo que nos declara el presidente de la Asamblea Nacional.
Hoy en Venezuela vivimos desinformados. Somos una sociedad desinformada en todos los sentidos. Los informes de organizaciones no gubernamentales que se han dedicado de manera muy minuciosa a diagnosticar el estado de la libertad de expresión en nuestro país –desde el inicio de lo que se ha llamado la era de Chávez– como Espacio Público o el Instituto de Prensa y Sociedad (YPIS), nos dan cuenta del cierre de medios o de las bajas que ha sufrido el ecosistema comunicacional desde que se instaló en el poder el llamado socialismo del siglo XXI, o el chavismo. Así, el más reciente informe de la ONG YPIS registra que para el año que pasó se dieron “… 139 violaciones que evidencian restricciones persistentes al ejercicio periodístico y al acceso a la información en el país” Y nos apunta que “Uno de los datos más alarmantes es el registro de al menos 25 trabajadores de la prensa privados de libertad durante 2025, la cifra más alta documentada en el país”.
Igualmente, recientemente se presentó la sexta edición –marzo 2026– del llamado Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y de Prensa 2025 que ofrece la Sociedad Interamericana de Prensa y que se hace conjuntamente con la Universidad Católica Andrés Bello. Allí se nos dice que Venezuela obtuvo 7,02 puntos de un total de cien posibles, lo que ubica al país en la categoría “Sin Libertad de Expresión”. El Índice denunció “… la consolidación de una estructura sistemática de censura que ha derivado en el cierre de más de 400 emisoras de radio, la casi desaparición de medios impresos críticos, exilio de periodistas y la disminución de las protestas”.
Pero no ha sido solamente el cierre de medios, sino también se ha hecho presente la censura directa o la autocensura, producto de lo que llamaremos la judicialización de la censura. No hay país en la región que cuente con tal cantidad de leyes y normas que dificultan el libre ejercicio de la libertad de expresión o de la libertad de comunicación. La agonía de la libertad de expresión en Venezuela sería un buen título para definir lo que ha pasado y sigue pasando en el panorama de medios en el país. La escritora y teórica política alemana Hannah Arendt lo expresó de manera lucida cuando escribió que “Lo que hace posible que gobierne un totalitario o cualquier otra dictadura es que la gente no esté informada: ¿cómo puedes tener una opinión si no estás informado?”. [Continúa leyendo…].








